Categoría: Facial

Tu rutina de belleza en dos minutos y medio

Cuántas veces hemos oído eso “¡uf!, desmaquillarme, ¡qué palo!” o “claro que me limpio la cara, cada día, con el jabón de la ducha”. Es verdad que es difícil decidirse a pasar veinte minutos delante del espejo cuando tienes prisa por salir hacia el curro o cuando llegas medio muerta por la noche, no parece una opción; pero ¡tampoco lo tiene que ser ponerte cualquier cosa en tu cara preciosa!
Para mostrarte que siempre hay más de dos opciones, te proponemos 5 pasos muy sencillos con los que cuidarás tu piel y en los que no invertirás más de 2 minutos y medio (de verdad, lo hemos cronometrado). Allá vamos:

1-Limpiador:
Da igual que te hayas maquillado o no, estaría bien que limpiases tu rostro todos los días, mañana y noche. ¿Por qué?
Pues mira, en primer lugar porque te deshaces de las porquerías varias que flotan en el ambiente y se pegan a tu piel, así como del maquillaje, la protección solar, el sudor… Pero, además, porque da mucho gustito irse a dormir con la piel reluciente y la funda de tu almohada también lo agradecerá.
Y sí, ¡también por la mañana!, porque, con la limpieza matutina nos libraremos del exceso de grasa y las células muertas que ha generado tu piel, la incansable que ha seguido trabajando mientras tú dormías. Además, en el peor de los casos, no te cuesta nada darte una enjabonada mientras te duchas y, así, cuando apliques la crema, lo harás sobre una superficie impecable.
¿Y por qué no deberías hacerlo con cualquier gel o el jabón? Pues por la misma razón por la que no usas el mismo detergente en el lavavajillas que cuando lavas los platos a mano. Cada producto está pensado para un uso o para limpiar un objeto en concreto.
En el caso de la piel, la de tu cara y la de tu cuerpo tienen algunas diferencias, tanto en el grosor (la de la cara es mucho más fina) como en el pH. Por ejemplo, el grosor de la piel de los pies está entre 1 y 5 mm, mientras que el de la piel del contorno del ojo está entre 0 y 0,5 mm. De ahí que tenga sentido utilizar un producto especialmente diseñado para esta parte de tu cuerpo.
Existen infinidad de alternativas (leches o geles limpiadores, aceites, aguas micelares…) Elige la que crees que es mejor para ti (nuestro favorito es Glow Jelly Cleanser). En cualquier caso, te garantizamos que no necesitas más de un minuto para usarla.

2-Tónico:
El tónico, el paso que todas pensamos que nos podemos saltar. Y sí, es verdad, conocemos a pocas personas que lo usen TODOS los días del año pero, como dice el refrán, “El comer y el tonificar (¿o era el rascar?), todo es empezar”; te aseguramos que, cuando lo empieces a utilizar, no podrás pasar sin él. Primero, porque es como la prueba del algodón: te das cuenta de si has acabado de limpiar bien; pero también porque ayuda a que la piel recupere el nivel de pH adecuado. Además, la sensación de fresquito puede ser muy agradable, sobre todo en verano.
¿Y cuánto tiempo necesitas para aplicar el tónico? Pues poco más de lo que dura un anuncio, 25 segundillos de nada.

Prueba Pink Energy Shot y verás como tu piel se bebe este chupito en un plís.

3-Contorno de ojos:
Debe ser verdad eso de que “los ojos son los espejos del alma” y, por eso, su piel es tan delicada: es mucho más fina, no tiene glándulas sebáceas y la sangre circula más despacio. Estos son algunos de los motivos por los que, en ocasiones, aparecen las dichosas bolsas y ojeras.
Con este panorama, seguro que ya estás más que convencida de que merece la pena invertir 15 segundos en cuidar esta parte de tu cara: necesitarás como un grano de arroz de producto para cada ojo y recuerda lo más importante, lo debes aplicar en la zona del hueso, no en los párpados.

Nuestro Bold Girl Eye Cream te ayudará a reducir las líneas de expresión y huele tan bien…

4-Crema facial:
Llegar el verano y empezar a escuchar a alguna de nuestras amigas, madres o hermanas eso de “con este calor, ya es imposible ponerse crema”, todo es uno. Es comprensible. Empezamos corriendo y con prisas, ya de buena mañana: ducha, desayunos, los táperes, nos vestimos, los/las vestimos, bajamos al perro,… Todo eso, a 24ºC de media, ¡ahí es nada! Cuando llegamos al final de esta yincana, hayamos superado todas las pruebas o solo algunas, estamos como para pasar otra vez por la ducha y no para pensar en ponernos crema. Pero, ¿verdad que, precisamente cuanto más calor tienes, más te apetece un vasito de agua fresquita? (cámbiese “agua” por tu refresco favorito, dependiendo de la hora del día…) Pues dos terceras partes de nuestra piel están formadas por agua, así que en verano, que es cuando más sudamos, también le tenemos que dar de beber; eso es lo que hacemos cuando nos ponemos crema hidratante. Así que busca la textura que mejor te siente y el momento del día más fresquito y menos acelerado para ponértela, sólo necesitas 25 segundos, pero no dejes que tu piel pase sed.

Y si encima es de color rosa, ¿qué? Pues esa es nuestra Golden Girl Cream, una crema perfecta para todo tipo de pieles y, encima, rosa.

5-Mascarilla:
Si has cubierto los 4 pasos anteriores, ¡bravo!, ya puedes presumir de tener una rutina de belleza. Ahora, ¡vamos a por el plus!
Si pones “mascarilla” en el buscador y le das a “intro”, la pantalla de tu ordenador se llenará de caras sonrientes, cubiertas por diferentes mejunjes de colores variados, tumbadas en cómodas camillas, rodeadas de velitas… Todo muy apetecible e idílico, sí.
Vale, no todas las semanas tenemos tiempo de ir a un spa o centro de estética para disfrutar de la experiencia completa, pero, no me digas que no tenemos un ratillo, una vez a la semana, para darnos un chute extra. Porque eso es lo que son las mascarillas: productos con una concentración más alta en algunos ingredientes y que nos ayudarán a mejorar algunos aspectos o problemillas específicos: luminosidad, flacidez, falta de hidratación…
Las hay en crema, con tejido de celulosa o hidrogel, en spray, líquidas… Las hay, incluso, que no necesitan aclarado para que puedas dormir con ellas. Así que, si te apetece darte ese mimo extra, y pasar al siguiente nivel, elige el producto, y al lío. En aplicarla no tardarás más de un minuto y luego, mientras la dejas actuar, decide qué es lo que quieres hacer. No tienes por qué tirarte 20 minutos boca arriba en actitud contemplativa, aunque, si te apetece, hazlo, que te lo has ganado.

¿No sabes cuál elegir? Te dejamos unas cuantas opciones para facilitarte la decisión aquí

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